El alma de Galicia
Galicia, situada en el extremo noroeste de España, es una tierra vinícola única dominada por la influencia del océano Atlántico, lluvias generosas y suelos ricos en granito y esquisto. Esta combinación da lugar a vinos de extraordinaria frescura, mineralidad y salinidad, características poco comunes en el resto de la península ibérica. La región es famosa en todo el mundo sobre todo por sus vinos blancos vibrantes y llenos de carácter, pero también esconde una producción de tintos elegantes, verticales y perfumados, que por su finura recuerdan a los vinos de las zonas más frescas del Viejo Mundo.
El rey indiscutible de las variedades gallegas es el Albariño, que alcanza su máxima expresión en la DO Rías Baixas, regalando blancos marinos, cítricos y tensos; le acompañan el elegante y estructurado Godello, protagonista en la DO Valdeorras, y el floral Treixadura, alma de la DO Ribeiro. En el ámbito de los tintos, Galicia está viviendo un auténtico renacimiento gracias a variedades autóctonas como la Mencía, capaz de dar vinos frescos, jugosos y repletos de notas de pequeños frutos rojos y especias, junto a variedades locales únicas como la Caíño Tinto y la Sousón, que destacan por su vibrante acidez y su profundo vínculo con el territorio atlántico.