Azul y Garanza
Azul y Garanza es una bodega ecológica y regenerativa de Carcastillo, en Navarra, en el norte de España, cuyos viñedos se encuentran a las puertas del mayor desierto de Europa. Detrás del proyecto están María Barrena Belzunegui, Fernando Barrena Belzunegui y Dani Nogué Sánchez, unidos por el deseo de elaborar vinos que cuenten una naturaleza salvaje y viva.
La bodega tiene su sede en un edificio cargado de historia: una cooperativa fundada en 1940 por las familias de Carcastillo para hacer vino juntos, comprada y recuperada por Azul y Garanza en 1999. Los depósitos de cemento, estrechos y alargados, semienterrados y de paredes gruesas, garantizan una temperatura estable, mientras que los paneles solares y las ventanas inteligentes reducen el impacto energético.
En el viñedo, la consigna es la biodiversidad: entre las hileras crecen árboles frutales y ornamentales, arbustos autóctonos y plantas aromáticas; el suelo arcillo-calcáreo, pobre y poco profundo, no se labra y mantiene la cubierta vegetal para protegerse de la erosión. Nada de química de síntesis: los únicos tratamientos son azufre y sulfato de cobre, y algunas viñas viejas de la zona se han recuperado y se han vuelto a poner en producción.
En bodega la intervención es mínima, con fermentaciones espontáneas de levaduras indígenas y ligeros remontados manuales. La gama, con la Garnacha como protagonista, incluye las líneas Naturaleza Salvaje y Suelo Vivo, vinos sin filtrar y con pocos sulfitos; los vinos del día a día Viña de Biodiversidad, como Vitis, Rosa, Fiesta y Abril; y los Clásicos Garciano, Seis y Desierto, criados en madera durante 6 a 18 meses.
El respeto por la tierra, la recuperación del patrimonio y la pasión por los vinos auténticos convierten a Azul y Garanza en una de las voces más interesantes del vino natural de Navarra.