La Côte de Beaune es una de las dos principales subregiones de la Côte d'Or, en el corazón de Borgoña, que se extiende desde Ladoix-Serrigny en el sur hasta Cheilly-lès-Maranges. Reconocida por el equilibrio entre vinos blancos y tintos de alta calidad, esta área es un punto de referencia esencial para entender la compleja y refinada identidad de los vinos de Borgoña.
En sus laderas alternan suelos de piedra caliza, marga y arcilla, que, junto con exposiciones y microclimas variados, permiten que el Chardonnay se exprese en versiones brillantes, amplias y estructuradas. Aquí nacen algunos de los blancos más icónicos del mundo: Meursault, Puligny-Montrachet y Chassagne-Montrachet son nombres que evocan elegancia, profundidad mineral y longevidad.
Pero la Côte de Beaune también es tierra de gran Pinot Noir. Las denominaciones de Pommard, Volnay, Beaune y Savigny-lès-Beaune producen tintos de carácter, capaces de combinar finura aromática, tensión y evolución compleja a lo largo del tiempo. En el norte, predominan los tintos más robustos y estructurados, mientras que al moverse hacia el sur, gradualmente, la componente blanca va ganando protagonismo.
Junto a las denominaciones más famosas, hay pueblos y crus menos conocidos que merecen atención por su excelente relación entre calidad y personalidad, como Auxey-Duresses, Saint-Romain, Monthélie y Pernand-Vergelesses. La presencia de prestigiosos Grand Crus como Corton y Corton-Charlemagne confirma el nivel cualitativo de esta área, cuna de saber hacer secular y experimentos contemporáneos.
La Côte de Beaune representa así un fascinante mosaico de estilos e interpretaciones, donde cada vino cuenta su lugar de origen con precisión y autenticidad.