Marsicana
Marsicana nace en el corazón de los Abruzos, donde las montañas se fusionan con los bosques y la naturaleza aún conserva toda su fuerza primordial. Es aquí donde cobra vida una viticultura que mira a la tradición, respetando el territorio y celebrando uno de sus símbolos más poderosos: el oso marsicano. Fuerte, majestuoso e indomable, el oso se convierte en el emblema de estos vinos, guardianes de la misma autenticidad y carácter.
La producción consiste en un Montepulciano joven, fresco e intenso, ideal para quienes buscan un sorbo directo y rico en personalidad, y una Riserva más madura y elegante, capaz de expresar estructura, complejidad y profundidad. Dos interpretaciones diferentes de la misma variedad de uva, unidas por la pasión por una tierra única y salvaje.