Detalles del producto
Descripción
Qué tipo de vino es
El Barolo de Fontanafredda es un vino tinto estructurado elaborado íntegramente con uvas de Nebbiolo. Representa la expresión más identitaria de la bodega, capaz de devolver en cada añada el carácter severo y a la vez elegante propio de esta denominación piamontesa. Su perfil es el de un tinto de envergadura, pensado para la mesa y para una crianza prolongada. Su estructura tánica y su profundidad aromática definen un estilo decidido.
De dónde procede
Las uvas proceden de los viñedos de Fontanafredda, histórica finca de Serralunga d'Alba adquirida a mediados del siglo XIX por el rey Vittorio Emanuele II, en el corazón de las Langhe piamontesas. Este vínculo histórico con el territorio acompaña desde hace generaciones la producción de la bodega dentro de la denominación Barolo. La zona, idónea para el cultivo del Nebbiolo, aporta al vino la mineralidad y la complejidad típicas de los grandes tintos de las Langhe.
Cómo se elabora
Las uvas de Nebbiolo se vinifican en acero inoxidable para preservar su pureza aromática. A continuación, el vino cría en grandes toneles de roble de Eslavonia durante un periodo de al menos dos años, lo que suaviza la estructura tánica y favorece el desarrollo de aromas terciarios. El vino completa su recorrido con un reposo adicional en botella de al menos doce meses antes de salir al mercado, paso que estabiliza su perfil y redondea su carácter.
Notas de cata
De color rojo rubí intenso con reflejos granate, señal de una larga maduración. En nariz aparecen notas de rosa seca, especias, sotobosque y un sugerente fondo de regaliz que define su identidad varietal. En boca se muestra pleno y con gran estructura, pero sustentado en la finura de un tanino pulido, con un equilibrio que aúna potencia y precisión.
Con qué marida
Se presta a acompañar platos importantes, como un filete con setas porcini, capaz de dialogar con su estructura tánica. Para mantenerse en la tipicidad gastronómica local, marida con acierto con una fondue enriquecida con láminas de trufa. Además, es un compañero natural de carnes rojas estofadas y quesos curados, capaz de estar a la altura de su cuerpo y su persistencia.
Cuándo servirlo
Conviene servirlo a unos 18 °C, en copas amplias que realcen su complejidad aromática; es recomendable descorchar la botella con antelación al servicio para favorecer su oxigenación. Su estructura tánica y su larga crianza lo hacen apto tanto para un consumo actual, junto a platos contundentes, como para una mayor guarda en bodega.