Regalar chocolate, tal vez junto con un ramo de rosas, es una tradición imprescindible en el día de San Valentín. Símbolo de dulzura, amor y pasión, el chocolate (el término griego que significaba "bebida de los dioses") era tan precioso que se utilizaba como moneda y era un alimento muy caro, permitido solo a la nobleza.
¿Pero con qué se combina el chocolate? El elemento clave para el éxito de la combinación es la cantidad de cacao en el chocolate. El chocolate con leche combina bien con vinos fortificados como el Passito di Pantelleria, el Marsala, el Jerez o el Porto Tawny. El chocolate amargo, en cambio, como el chocolate negro, puede combinarse con destilados, pero también con vinos tintos suaves, de gran estructura y "vinos de meditación".
Particularmente adecuados para este tipo de combinaciones son los grandes Cabernet Sauvignon, el Sagrantino di Montefalco, el Amarone, el Primitivo di Manduria o el Barolo Chinato. Uno de los matrimonios más exitosos es sin duda el de Ron, que prefiere el chocolate negro, según la regla de que un envejecimiento más largo debe corresponder a un mayor porcentaje de cacao. Grappa y chocolate se realzan mutuamente y ofrecen una experiencia igualmente gratificante si se deja derretir un trozo de chocolate en la boca después de un sorbo de destilado.