Detalles del producto
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Descripción
Qué tipo de vino es
El Corton-Charlemagne Grand Cru Domaine des Héritiers, elaborado por Louis Jadot, es un vino blanco de Borgoña producido con uvas de Chardonnay. Presenta un estilo pleno y estructurado, con frescura y una destacada tensión mineral. La vinificación y la posterior crianza en madera realzan el Chardonnay, integrando a la perfección volumen y finura. El resultado es un Corton-Charlemagne Grand Cru capaz de unir potencia y equilibrio, representando fielmente su terroir de origen.
Origen
La denominación se extiende entre los municipios de Aloxe-Corton y Pernand-Vergelesses, en el sector norte de la Côte de Beaune, en Borgoña. Los viñedos, parte del legado de la bodega desde el siglo XIX, se sitúan en el corazón de esta zona privilegiada y disfrutan de una favorable exposición al sur. Esta ubicación especial favorece una maduración óptima y regular de las uvas, lo que confiere al vino una profunda intensidad aromática y una marcada huella mineral.
Cómo se produce
Las uvas se cosechan cuidadosamente a mano, para preservar la integridad de los racimos destinados al prensado. Tras el estrujado, la fermentación alcohólica se lleva a cabo íntegramente en barricas de roble, de las cuales aproximadamente un tercio son nuevas, permitiendo una oxigenación controlada y precisa. El proceso prosigue con una crianza de 15 meses en los mismos recipientes de madera, una fase fundamental que desarrolla la complejidad del vino y favorece la integración entre su frescura natural y delicadas notas tostadas.
Notas de cata
En copa muestra un color amarillo pajizo, con un brillo acorde al paso por madera. En nariz desarrolla un perfil aromático complejo, caracterizado por marcadas notas de fruta blanca madura y cítricos, acompañadas de intensos matices minerales y delicados toques de roble tostado. En boca es potente pero siempre equilibrado, con una estructura amplia y evolución continua. El final es largo y persistente, con recuerdos cítricos y un cierre franco.
Maridajes
Su estructura marcada y prolongada persistencia hacen de este blanco el acompañante ideal para platos de pescado contundentes y preparaciones de gran intensidad gustativa. Combina perfectamente con mariscos, especialmente cuando se sirven con salsas cremosas que realzan la suavidad natural de la variedad, y acompaña con precisión platos principales al horno con mantequilla. Su destacada mineralidad y la complejidad aromática crean una armonía equilibrada con diferentes tipos de quesos azules.
Cuándo servirlo
Es la elección idónea para acompañar platos principales potentes y consistentes en ocasiones que requieran un vino con estructura y mucho carácter. Si se sirve fresco, pero sin enfriar demasiado, muestra al máximo su complejidad aromática de la crianza. Gracias a su cuidada vinificación, tiene un excelente potencial de evolución en bodega, por lo que está indicado tanto para el consumo a corto plazo como para un prolongado reposo de varios años.