Detalles del producto
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Descripción
Qué tipo de vino es
El Montepulciano d’Abruzzo de Marsicana es un vino tinto que expresa el carácter auténtico del territorio regional. Elaborado con uvas Montepulciano, destaca por un perfil aromático accesible, con gran equilibrio y fruta nítida. La vinificación se realiza en acero inoxidable con maceración de los hollejos a temperatura controlada, una técnica escogida para preservar la frescura y las características típicas de la variedad. El resultado es un trago de cuerpo medio, con agradable sapidez y taninos ligeros, perfecto para disfrutar en toda su inmediatez.
Origen
Las uvas destinadas a este tinto nacen en Abruzzo, en viñedos ubicados en las zonas más reconocidas de la región. La cosecha de octubre permite que los racimos alcancen la madurez ideal, fundamental para obtener un perfil agradablamente afrutado. El origen geográfico se refleja en un enfoque directo, capaz de unir intensidad aromática con una estructura bien medida. El vínculo con su tierra natal se traduce en un vino fiel a su identidad local, que prescinde de crianzas prolongadas o extracciones marcadas para resaltar su vocación más natural.
Cómo se elabora
El proceso empieza con la vendimia otoñal, seguida de la fermentación alcohólica con maceración de los hollejos. Todo el ciclo se desarrolla en depósitos de acero, con temperatura controlada que permite gestionar con precisión la extracción de color y componentes fenólicos. Esta elección técnica favorece una expresión varietal nítida y protege la frescura aromática del fruto. El resultado es un vino con tanino medido y nada agresivo, que regala un final armonioso y definido.
Notas de cata
En copa se presenta con un color rojo vivo y brillante, cruzado por matices violáceos propios de su juventud y con buena intensidad cromática. En nariz, resulta fragante, con aromas de fruta roja y recuerdos de guinda, enriquecidos por un fondo de especias delicadas que no ocultan el carácter original. En boca confirma su naturaleza de cuerpo medio; es sabroso, fluido y ligeramente tánico. La sensación afrutada acompaña la degustación hasta el final, garantizando un equilibrio y limpieza placenteros.
Con qué acompañarlo
Su frescura aromática y la delicadeza de sus taninos lo hacen un compañero versátil para aperitivos y primeros platos sabrosos, donde apoya salsas ricas y mantiene una agradable ligereza. Encaja de maravilla con segundos platos de carne, especialmente asados sencillos y guarniciones tradicionales. La combinación entre sapidez y estructura resulta excelente también con quesos frescos o semicurados, ya que equilibra la parte láctica con su inmediatez frutal.
Cuándo servirlo
Esta etiqueta es la elección ideal para acompañar comidas y cenas informales, ya que ofrece una copa inmediata y satisfactoria. Gracias a su estructura de cuerpo medio y su perfil delicado, puede acompañar toda la comida, desde el inicio hasta los platos principales. Servido a la temperatura adecuada para un tinto joven, desata el frescor frutal y elegantes notas especiadas. Su carácter accesible lo convierte en el vino perfecto para compartir momentos de convivialidad durante todo el año.