Detalles del producto
Información nutricional
Descripción
Qué tipo de vino es
El Etna Bianco de Tenute Mannino es un vino blanco elaborado a partir de uvas Carricante y Catarratto cultivadas en la ladera sureste del Etna. Destaca por su perfil fresco y elegante, con equilibrio entre una acidez viva y notas minerales. La fermentación tiene lugar exclusivamente en acero inoxidable, preservando la pureza aromática de las uvas y ofreciendo una experiencia inmediata y accesible, sin influencia de la madera.
Procedencia
Las uvas provienen de la contrada Sciarelle en Viagrande, en la ladera sureste del Etna, a 400-450 metros de altitud. El clima, con grandes oscilaciones térmicas, favorece aromas intensos y una acidez marcada. El suelo de arena volcánica rico en hierro, silicio y piedra pómez, con lapilli y arenas volcánicas, otorga al vino una clara impronta mineral.
Elaboración
La vendimia es manual y se realiza en la primera mitad de octubre para garantizar el equilibrio justo entre maduración y acidez. Tras un prensado suave y un desfangado estático, el mosto fermenta a temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable. La crianza sobre lías finas en acero aumenta la complejidad aromática y sostiene la estructura, sin uso de botas o barricas.
Notas de cata
A la vista presenta un color amarillo pajizo con reflejos dorados. En nariz se perciben cítricos, melocotón blanco y flor de azahar, con ligeras notas de mantequilla, jengibre y pedernal. En boca se percibe equilibrio entre salinidad y frescura, con acidez viva y persistencia mineral. El sorbo ofrece sensaciones de limpieza y vivacidad.
Con qué acompañarlo
El Etna Bianco de Tenute Mannino marida bien con pescado crudo y entrantes de mar, realzando la delicadeza de los platos gracias a su acidez. Es ideal con pastas de pescado, como espaguetis con almejas, y con segundos platos de pescado azul a la parrilla. También acompaña bien a la caponata siciliana y a los arancini de arroz, destacando la cocina típica del Etna.
Cuándo servirlo
Este vino expresa al máximo su frescura y mineralidad si se consume joven, dentro de los 2-4 años tras salir al mercado. Se recomienda servirlo a 10º–12ºC para resaltar sus características organolépticas. Su estructura y acidez lo hacen adecuado para diferentes ocasiones y su perfil se mantiene vivo y armonioso.