Detalles del producto
Descripción
Qué tipo de vino es
Chassagne-Montrachet de Pierre Girardin es un blanco tranquilo elaborado con Chardonnay en Borgoña. Destaca por su estilo elegante y estructurado, su marcada frescura y la huella mineral de los suelos calcáreo-arcillosos. La vinificación busca realzar la pureza aromática con fermentación espontánea y crianza en barricas de roble, seguida de un periodo en acero inoxidable. El resultado es un perfil pleno y definido, apto tanto para la mesa como para su evolución en botella.
De dónde proviene
Procede del municipio de Chassagne-Montrachet, en una zona caracterizada por suelos calcáreos y arcillosos que aportan estructura y profundidad, mientras que la caliza brinda una mineralidad persistente. El clima local ayuda a preservar la acidez y la tensión. La fragmentación de las parcelas y la identidad de los suelos permiten captar diferentes matices dentro de la denominación.
Cómo se elabora
Las uvas de Chardonnay provienen de parcelas seleccionadas con gestión sostenible y rendimientos limitados para mayor concentración. Tras la vendimia, la fermentación se realiza con levaduras autóctonas para resaltar el carácter del terruño. La crianza se lleva a cabo en barricas de roble, durante unos 12 meses con una proporción de madera nueva, seguida de un periodo en acero inoxidable. El embotellado se realiza sin clarificación ni filtración, preservando la pureza aromática y la precisión mineral.
Notas de cata
Color amarillo pajizo con reflejos dorados, limpio y denso. En nariz aparecen aromas de flores blancas, cítricos y sutiles notas melosas, con un matiz salino y recuerdos de yeso y piedra mojada. En boca es amplio y estructurado, con acidez integrada y textura sedosa. El final es largo y vibrante, con recuerdos cítricos y una salinidad que prolonga la persistencia.
Con qué marida
Marida con crustáceos y moluscos, donde la frescura y tensión mineral realzan el dulzor y las notas yodadas. También acompaña bien pescados al horno y elaboraciones con salsas ligeras. Con quesos de pasta blanda poco curados, como el Brie o el Camembert, logra equilibrio entre estructura y cremosidad. A nivel regional, acompaña platos borgoñones de crema y mantequilla, y combina con lenguado a la meunière. También resulta interesante con vieiras a la plancha o risotto de cítricos y gambas.
Cuándo servirlo
Recomendado para quienes buscan un vino blanco con carácter, capaz de acompañar toda una comida, desde entrantes de marisco hasta principales delicados y quesos suaves. Sírvelo entre 10 y 12 °C en una copa amplia, con breve oxigenación que resalte las notas florales y minerales. Su estructura y paso por roble permiten disfrutarlo joven por su frescura o esperar su evolución en bodega, con potencial de desarrollo a medio plazo en condiciones óptimas.