Detalles del producto
Descripción
Qué tipo de vino es
Etna Rosato Villa dei Baroni di Carranco es un vino rosado elaborado con Nerello Mascalese cultivado en la vertiente norte del Etna. El entorno volcánico aporta un estilo fresco y un claro carácter mineral. La vinificación consiste en un prensado suave, fermentación en depósitos de acero con temperatura controlada y una breve crianza sobre lías finas, para lograr un perfil lleno pero ágil.
De dónde procede
Los viñedos se encuentran en Castiglione di Sicilia, en la ladera norte del Etna, a unos 500 metros de altitud. Los suelos volcánicos ricos en minerales influyen en la textura y aportan una sensación salina. La exposición variable entre norte y sur, junto con la altitud, permite mantener un equilibrio entre madurez y frescura, y define una expresión clara del territorio.
Cómo se elabora
Las uvas se recogen manualmente en pequeñas cajas en el mes de octubre y se seleccionan. Tras el despalillado y prensado suave, se realiza un prensado delicado para obtener un mosto limpio. Luego se clarifica en frío y fermenta a 15–16 °C en acero. Una vez terminada la fermentación, el vino reposa sobre sus lías finas durante unos tres meses, lo que aporta mayor complejidad y estructura sin perder ligereza en boca.
Notas de cata
En la copa presenta un rosa antiguo brillante. El aroma es afrutado y limpio, con notas de moras blancas, melón amarillo y pequeños frutos del bosque, apoyadas por un acento mineral. En boca es lleno y fresco, con una persistencia que se cierra con una sensación salina y un equilibrio que anticipa una buena capacidad de evolución.
Maridajes
Combina fácilmente con platos de pescado, entrantes ligeros y primeros vegetarianos. La frescura acompaña aliños delicados y su nota salina realza elaboraciones sencillas, manteniendo un perfil aromático limpio y bien definido en la mesa.
Cuándo servirlo
Es un rosado ideal cuando se busca un vino fresco y definido, apto tanto para el aperitivo como para acompañar una comida a base de pescados o cocina vegetariana. La crianza sobre lías finas aporta una estructura equilibrada, que lo hace agradable de inmediato y también interesante tras un tiempo de reposo, para seguir la evolución de los matices frutales y minerales.