Detalles del producto
Descripción
Qué tipo de vino es
El Rosso di Montalcino elaborado por La Lecciaia proviene de Sangiovese cultivado en las colinas de Montalcino. El estilo permanece fresco y fluido, con fruta nítida, taninos finos y una estructura equilibrada. La vinificación en acero a temperatura controlada mantiene la precisión aromática, mientras que un breve paso por barricas de roble aporta redondez sin marcar en exceso. Este Rosso di Montalcino destaca por su inmediatez y se adapta fácilmente a distintos momentos de la mesa.
Origen
Las uvas proceden de viñedos situados en el municipio de Montalcino, en la Toscana, en colinas entre 350 y 400 metros. La altitud aumenta los contrastes térmicos y conserva la acidez y nitidez del Sangiovese. Los suelos de composición media con arenas y depósitos arcillosos apoyan taninos regulares y una fruta limpia. El contexto, con buena ventilación y luz, aporta una expresión típica y reconocible del territorio.
Cómo se elabora
La vendimia es seguida de despalillado y fermentación alcohólica en depósitos de acero a temperatura controlada durante unos 15–20 días. Durante la maceración, la bodega realiza frecuentes remontados para extraer el color y los compuestos fenólicos de forma gradual. El vino madura principalmente en acero para mantener la frescura y la identidad varietal, luego pasa por una breve crianza en barricas de roble durante al menos 6 meses, suavizando la trama tánica antes del embotellado.
Notas de cata
Su color es rojo rubí intenso, con reflejos que evocan la crianza en acero. La nariz ofrece un perfil fragante y vinoso, con frutos del bosque, cereza madura y matices florales típicos del Sangiovese de Montalcino. En boca es fresco y afrutado, sostenido por una acidez presente y una estructura equilibrada. Los taninos se muestran delicados y bien integrados, la textura es suave y el final mantiene una persistencia limpia con recuerdos afrutados y un leve toque especiado.
Con qué acompañarlo
Este Rosso di Montalcino se marida fácilmente con platos de pasta con salsas de carne, donde la acidez equilibra la untuosidad y la estructura tánica se mantiene medida. Funciona bien con asados de cerdo, platos al horno y quesos semicurados, gracias a su equilibrio entre suavidad y frescura. A nivel regional, es ideal con pici al ragú de jabalí y también va bien con embutidos especiados y carnes blancas sabrosas, manteniendo siempre un perfil armonioso.
Cuándo servirlo
Ideal para quienes buscan un tinto de buena estructura pero inmediato, idóneo para comidas familiares y cenas informales. La temperatura recomendada es de unos 16–18 °C, con una breve oxigenación en la copa para potenciar el abanico aromático. Su carácter centrado en la frescura, la fruta y el tanino fino resulta agradable en los primeros años tras el embotellado y puede evolucionar hacia notas más especiadas y una textura más redonda si se almacena correctamente.