Detalles del producto
Descripción
Qué tipo de vino es
Saint-Romain La Combe Bazin de Rougeot es un vino blanco elaborado en Borgoña, en la denominación Saint-Romain. Destaca por su perfil técnico y riguroso, con una estructura definida que se combina con un marcado carácter mineral. La vinificación y la crianza en madera contribuyen a perfilar un estilo fresco y elegante, pensado para resaltar la finura aromática típica de los blancos franceses de esta zona geográfica concreta. Es una botella en la que la profundidad gustativa se une a un notable equilibrio general.
De dónde proviene
Las uvas proceden de la parcela La Combe Bazin, situada en la denominación Saint-Romain, en una ladera empinada a 450 metros de altitud. El viñedo está compuesto por plantas históricas de alrededor de ochenta y cinco años, un factor clave para obtener bajos rendimientos y una mayor concentración aromática en los racimos. Aunque la zona aún no cuenta con viñedos clasificados oficialmente, esta parcela está en proceso de reconocimiento por las peculiares características de su suelo. La elevada altitud y la conformación del terreno favorecen una marcada mineralidad, característica de estas altitudes.
Cómo se elabora
La elaboración comienza con una vendimia manual y una cuidadosa selección de los racimos directamente en la viña, seguida de un transporte minucioso a la bodega. El proceso continúa con un prensado lento de las uvas y una decantación en frío del mosto para garantizar su limpidez inicial. La fermentación alcohólica se realiza en barricas de roble, de las cuales el 15% es madera nueva. La crianza prosigue durante dieciocho meses en barrica, una elección técnica pensada para potenciar al máximo el potencial expresivo y la evolución estructural de la materia prima.
Notas de cata
En copa, el vino muestra un color luminoso que anticipa un bouquet aromático contenido y complejo. En nariz, se abre con delicados aromas de flores blancas, enriquecidos con notas de melocotón maduro, avellana y sutiles toques mantecosos procedentes del prolongado contacto con la madera. En boca destaca la entrada, vibrante, apoyada en una destacada frescura y acusada mineralidad que guía todo el sorbo. El final es largo y elegante y remata con precisos y persistentes recuerdos de frutos secos.
Con qué maridar
La tensión gustativa y el perfil aromático de este blanco lo convierten en el acompañante ideal para elaboradas preparaciones de pescado y una amplia variedad de mariscos. Su acidez equilibrada sostiene las texturas delicadas sin imponer su sabor, de modo que se crea una armonía gustativa equilibrada y precisa. Es especialmente recomendable también con carnes blancas y salsas ligeras, donde la estructura aportada por la madera se integra con la suavidad del plato para realzar cocciones cuidadas y materias primas de alta calidad.
Cuándo servirlo
Este blanco se presta tanto a un consumo inmediato –para apreciar su nitidez y frescura juvenil– como a una prolongada evolución en botella, ideal para quienes busquen una mayor integración entre fruta y madera. Gracias al cuidado proceso de elaboración, el sorbo garantiza una progresión gustativa constante, conservando su carácter con el paso de los años. Se recomienda llevarlo a la mesa en ocasiones distendidas con menús centrados en productos marinos, asegurando un maridaje técnico y fiable a lo largo de toda la comida.