Detalles del producto
Descripción
¿Qué tipo de vino es?
San Angelo de Banfi es un vino blanco toscano elaborado exclusivamente con uvas Pinot Grigio. Su perfil es fresco y lineal, con aromas nítidos y una estructura ligera que invita a disfrutarlo de inmediato. La vinificación en acero inoxidable y a temperatura controlada permite preservar la pureza de la fruta y la limpieza aromática. El final es seco y bien definido, con una sapidez que aporta equilibrio y precisión.
¿De dónde proviene?
Este vino nace en la Toscana, una región caracterizada por sus suelos particulares y su clima soleado, que favorece una maduración gradual de las uvas. En este contexto, el Pinot Grigio expresa una fruta precisa y una sapidez evidente, típica de los blancos técnicos y pulidos de la zona.
¿Cómo se elabora?
La cosecha de las uvas se realiza al alcanzar la maduración óptima para mantener la intensidad aromática y la acidez. Tras el prensado, la fermentación tiene lugar en depósitos de acero inoxidable entre 13 y 16 °C, conservando así las notas frutales y cítricas intactas.
Notas de cata
A la vista muestra un color amarillo pajizo pálido, limpio y brillante. En nariz destacan aromas limpios de manzana y melocotón, enriquecidos con notas cítricas que aportan frescura. En boca es ágil, con acidez viva, mineralidad y una marcada sapidez que prolonga el recorrido. El final es seco, armonioso y preciso, con recuerdos frutales y sensación de equilibrio.
Maridaje
San Angelo se combina fácilmente con platos ligeros de pescado, primeros delicados y carnes blancas poco especiadas. Su frescura y sapidez realzan preparaciones como una cacciucco ligera, sopas de pescado suaves y parrilladas de mariscos. También es excelente con risottos cítricos y filetes de pollo al limón, que evocan las notas frutales y cítricas del vino.
¿Cuándo servirlo?
Ideal para almuerzos ligeros, aperitivos y cenas a base de pescado. San Angelo expresa al máximo sus aromas si se sirve fresco, entre 8 y 10 °C, en copas de tamaño medio. Nacido para ser disfrutado joven, mantiene equilibrio y nitidez aromática si se conserva adecuadamente por poco tiempo. El mejor momento para apreciar su frescura es dentro de los primeros años tras la vendimia.