Detalles del producto
Descripción
Qué tipo de vino es
Trebbiano d’Abruzzo di Cirelli es un vino blanco elaborado exclusivamente a partir de uvas Trebbiano cultivadas mediante agricultura ecológica en Abruzzo. La vinificación se realiza en depósitos de acero y la crianza continúa durante cuatro meses en contacto con sus propias lías, para ofrecer un perfil nítido y coherente. En la copa se muestra fresco y equilibrado, con una evidente sapidez y una suavidad que facilita el trago.
De dónde proviene
Las uvas proceden de viñedos situados en Abruzzo, en la provincia de Teramo, dentro del área de producción del Trebbiano d’Abruzzo. El origen se declara de manera precisa y ofrece una referencia territorial clara, útil para quienes buscan un blanco ligado a su contexto productivo. De esta zona nace una interpretación directa, en la que la componente mineral y la sensación salina encuentran espacio de forma natural.
Cómo se produce
La cosecha de las uvas Trebbiano se realiza a mano, seleccionando los racimos destinados a la vinificación. La fermentación y los procesos se llevan a cabo en acero, una elección que preserva la limpieza expresiva y la precisión aromática. El vino madura después durante cuatro meses en depósitos de acero en contacto con sus lías, una fase técnica que acompaña el equilibrio gustativo y la continuidad del trago, manteniendo la frescura como centro.
Notas de cata
En la copa aparece de color amarillo pajizo. El perfil aromático recuerda a fruta blanca y fruta exótica, sobre un fondo mineral con un inconfundible matiz ferroso. En boca el trago es equilibrado, con una percepción salina muy presente y una suavidad que apoya el recorrido sin hacerlo pesado. El final permanece ordenado y limpio, en línea con la vinificación en acero.
Con qué combinarlo
Combina bien con una sopa fría de legumbres y cereales, donde la frescura y la sapidez realzan la delicadeza del plato. Su textura regular y la fluidez en boca lo hacen adecuado para platos de carácter sencillo, donde el vino puede acompañar sin cubrir, manteniendo en primer plano la componente frutal y mineral.
Cuándo servirlo
Es una buena elección cuando se busca un blanco limpio y fluido, apto para una comida diaria o una ocasión informal donde cuentan el equilibrio y la precisión. Servido fresco resalta la componente frutal y el toque salino, dejando que salga la nota mineral y el matiz ferroso que definen el estilo.