Detalles del producto
Descripción
Qué tipo de vino es
Alsace Grand Cru Schlossberg Riesling de Albert Mann es un vino blanco elaborado con uvas Riesling, producido en Alsacia, en la zona de Kientzheim. Proviene de un terroir granítico y destaca por su perfil tenso y elegante, sostenido por una acidez natural bien integrada y una marcada huella mineral. La fermentación espontánea y la crianza minuciosa preservan la identidad varietal y la complejidad aromática, dando lugar a un vino blanco estructurado con una clara capacidad de evolución a lo largo del tiempo.
Origen
El vino procede de viñedos situados en Kientzheim, dentro de la denominación Alsace Grand Cru Schlossberg. Este territorio se caracteriza por su suelo granítico, un elemento que favorece la expresión mineral y aporta una reconocible sensación salina al perfil gustativo. Las cepas, con una edad media de unos treinta y cinco años, se cultivan siguiendo principios de agricultura biodinámica y cuentan con la certificación ecológica Ecocert, factores que contribuyen a un estilo centrado en la finura aromática.
Cómo se elabora
Las uvas recolectadas en las parcelas del Grand Cru Schlossberg experimentan una fermentación espontánea, una práctica que mantiene el vínculo con la fruta y el terroir. La crianza minuciosa está diseñada para conservar la pureza expresiva y la tensión ácida natural de la variedad, asegurando que la mineralidad siga en primer plano. El trabajo cuidadoso en bodega busca destacar la precisión aromática y el carácter salino.
Notas de cata
A la vista presenta un color amarillo dorado brillante con sutiles reflejos verdes. El perfil aromático está guiado por notas minerales definidas, acompañadas de matices de manzana, limón, melocotón y lima, con delicados ecos de mango, jengibre, hierba de limón y anís. En boca destaca una acidez marcada y lineal, equilibrada por una profunda vena salina y una sutil dulzura frutal que aporta equilibrio a la estructura. El final es persistente, coherente con la impronta de las rocas graníticas.
Maridajes
Armoniza idealmente con preparaciones que realzan su frescura y salinidad, como pastelitos de ricotta o un puré de zanahoria aromatizado con limón y cilantro. También es una excelente opción para acompañar una langosta a la parrilla con ensalada de melocotón y hinojo, o platos más intensos como pollo en salsa de uva y vino blanco con arroz salvaje. Para un guiño a la tradición gastronómica local, combina perfectamente con la clásica choucroute alsaciana y la tarte flambée, gracias a su firmeza ante condimentos intensos.
Cuándo servirlo
Es un blanco indicado para ocasiones en las que se busca una expresión marcada del origen, ideal tanto para comidas en buena compañía como para catas más detalladas. Su elevada acidez natural y frescor salino lo hacen agradable y preciso ya desde joven. A su vez, goza de un destacado potencial de guarda, permitiendo disfrutar de una evolución aromática compleja y armoniosa incluso tras un largo reposo en bodega, manteniendo intacta su energía vital.